De corazón a corazón 💜 💚

Hoy me dio un golpe de nostalgia... dulce pero al final del día me recordó el sentido y el “¿por qué?” porto uniforme blanco, pantalón mascota y me paso más de 5hrs parada enfrente a una hornilla, horno o lavadero... me recordó que la magia sale del corazón directo a la barriga! Jaja!! Me sorprendió igual que a Anton Ego (crítico de comida en la peli Ratatouille) ese sabor inigualable, que te lleva a un lugar seguro, lleno de momentos que han marcado tu vida y tus recuerdos, me llevo a ese espacio donde te hace sentido todo el mundo y toda las personas que están a tu alrededor.


En mi primera clase en Le Cordon Bleu en Paris (por aquel distraído que no sabe, estoy tomando el curso de pastelería), ahí frente a mis ojos, el Chef, hizo la demostración de varias recetas que incluían caramelos, galletas, ganache de chocolate y otros; cuál va siendo mi sorpresa, que durante mi niñez y parte de mi adolescencia, estos pasos a seguir (la receta) eran mi pan de cada día los fines de semana en casa de Chuy mi abue. El olor a harina + mantequilla + huevo + azúcar… saliendo del horno, es inconfundible, ese olor dulce que invitaba a toda la colonia a tomarse un café a media tarde, a media mañana o a cualquier hora! Ese mismo olor invadió hoy mi corazón cuando el Chef abrió el horno para meter una charola llena de galletas, bammmmm! Ahí empezaron a llegar las imágenes a mi cabeza: Sofia mi hermana y Andrea mi prima, detrás de las mesitas plegables (instaladas enfrente de la covacha) barnizando los bisquets, mi tía Kiki + la tía Emilia y no podía faltar mi tía Marus, los viernes en pleno concierto (karaoke) mientras las galletas estaban en el horno para entregar pedido para las amigas la siguiente semana. Ya después nos tocaba a nosotras las primas: Mariana + Gaby y yo mera, empaquetando galletas, haciendo bolsitas con listones de colores y el tío Paco llegando barriendo, para entregar las etiquetas de “Las delicias de CHUY” para ponerlas en las bolsitas de galletas, botes de salsa de chile de árbol y cajas de buñelos…


Hoy me invadió un golpe de nostalgia, después de 3 hrs de clase de demostración llegó la hora de probar lo que el Chef nos había enseñado a hacer: Sablés Bretons, Sablés au chocolat et ganache, Diamants y Sablés Nantais, básicamente galletas hechas de pasta sable ósea: arenosa; por cierto! ahí empezó mi historia! Probé un pedacito de todo, pero la última Sablés Nantais fue ese Ratatouille moment: estaba yo degustando el mismo sabor de aquellas galletas de la abuelita Chuy que nos llenaron la barriga a cada uno de nosotros Los Torres (y anexos).


Hoy porto con gran alegría y orgullo mi filipina blanca (que cero favorece a la figura, pero no es pasarela diría uno de mis maestros), llevar puesto este uniforme es sin duda gracias a LA JEFA! Que sin su amor, paciencia y sazón, no lo estaría haciendo. Hoy le dedico a esta gran mujer este curso que solo me confirma que mi mentora y pilar en muchos aspectos de mi vida, me enseño no solo a amar la combinación de ingredientes, si no a servir de corazón a corazón… TE AMO ABUE!


Florencia Torres

Lifestyle coach & Chef